
En el Parque de la Alameda de Santiago de Compostela, hay un banco especial... quizá el más especial que he visto jamás pues guarda un secreto que sólo si te acercas y decides comprobarlo, te sorprenderá tanto que a él le susurrarás una y otra vez.

"El secreto está en la peculiar acústica que genera este banco de piedra de 14 metros de diámetro. Su forma cóncava y su material de construcción duro generan un efecto conocido como de galería de los susurros. El sonido emitido cerca de su superficie va rebotando a lo largo de esta y llega con total claridad a cualquier punto de la misma. Sin embargo, apenas puede escucharse si nos alejamos unos metros del banco." https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2019/10/12/banco-amarse-susurros/0003_201910E12P52992.htm

El artículo del periódico La Voz de Galicia recoge así la creencia popular convertida en fabulosa leyenda de que a él acudían parejas cuyos amores eran por aquel entonces un tanto prohibidos, siendo testigo el banco de sus declaraciones en forma de susurros.

"Si eso sucedió o no solo lo saben las parejas implicadas. Lo que sí se sabe es que servir como nido para amores secretos no fue nunca la función primigenia del banco. Tal y como explica Desirée Vidal, historiadora del Arte y guía turística en la capital gallega, el asiento nació como un equipamiento pensado para que los santiagueses pudiesen disfrutar de las actuaciones que la banda municipal realizaba en el palco de la música, con comodidad y sin interrumpir el tránsito. Fue en el año 1914, con el Concello volcado en la mejora de la Alameda (en esta época se adquirieron las semillas de algunos de los árboles que hoy la pueblan), cuando el arquitecto municipal, Mariano Fernández Rangel, propuso su construcción. Dos años y 900 pesetas después, la estructura estaba lista, adornada en su parte central con el escudo de la ciudad que aún conserva."

Sea cual sea su intención, para siempre recordaré que cada uno en un extremo, nos dijimos un "te quiero" que sólo nosotros y este banco sentimos en lo más profundo, siendo para siempre "o noso banco dos namorados".
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